Por qué los memes son el nuevo pitch room

Por qué los memes son el nuevo pitch room

Los memes llevan años dominando internet, pero su impacto real en la creatividad sigue subestimado. Muchos los ven como chistes pasajeros, pero en publicidad funcionan como una herramienta de validación cultural tan potente como cualquier sesión de brainstorming.

Y no es percepción: hay data que respalda por qué funcionan.

Los memes obligan a simplificar la idea (y eso es bueno)

Un meme solo funciona si se entiende en segundos: sin contexto extra, sin explicación y sin “déjame te cuento el brief completo”.

Ese nivel de exigencia es el mismo que enfrentan las marcas en cualquier plataforma: si la idea no vive rápido, muere rápido.

Esto no solo es lógico, está medido. Un estudio publicado en Journal of Consumer Marketing demostró que los memes usados por marcas elevan la percepción de humor y aumentan significativamente el engagement comparado con posts tradicionales.

La razón: obligan a destilar la idea a su forma más simple.
Si no entra en un meme, probablemente tampoco va a sobrevivir en otros formatos más complejos.

Los memes son sensibilidad cultural en tiempo real

Un meme funciona porque usa códigos que la audiencia ya tiene en la cabeza: referencias, tensiones, lenguaje y humor.

Esto es oro para estrategia. Mientras los reportes de tendencias llegan tarde, los memes capturan lo que está pasando ahora.

Una revisión académica de 2024 sobre memes y marketing lo explica así: los memes son “unidades culturales compartidas” que operan con una velocidad, contexto y adaptabilidad que ningún otro formato iguala.

Para nosotros como planners y creativos, los memes ofrecen respuestas inmediatas:

  • ¿qué incomoda?
  • ¿qué divierte?
  • ¿qué refleja comportamiento real?
  • ¿qué referente está vivo en este momento?

No hay documento de 80 páginas que haga eso con la misma rapidez.

Los memes permiten testear ideas sin producir nada

Antes de producir un video, una campaña o un concepto, los equipos creativos pueden usar memes como prototipo temprano:

Idea → planteada como meme → ¿se entiende o no?

Un estudio sobre meme marketing effectiveness probó que integrar una marca dentro del formato meme aumenta la recordación, la actitud positiva hacia la marca y la conexión emocional.

Es decir: si una idea funciona en formato meme, tiene más probabilidades de funcionar afuera.

Además, un análisis de más de 100 memes virales reveló que los que funcionan comparten elementos clave:

  • claridad,
  • emoción,
  • estructura simple,
  • compatibilidad cultural.

Exactamente lo que una campaña necesita para sobrevivir

Los memes no son “herramientas para jóvenes”, son herramientas para planear

Ver los memes como algo “casual” es un error.
La evidencia muestra que son capaces de aumentar engagement, generar afinidad con la marca y amplificar mensajes con una eficiencia que otros formatos no alcanzan.

Revelan tensiones reales, patrones de comportamiento, formas de hablar y reacciones espontáneas.

Y lo más importante: obligan a poner a la audiencia al centro. Así debería funcionar cualquier pitch.

Cuando decimos que los memes son el nuevo pitch room, no hablamos de convertir todas las ideas en memes, pero son muy útiles en la mesa creativa donde aparecen los bocetos y el principio cualquier campaña que busca cultura y conectar.

Una idea que respeta estas reglas tiene más posibilidades de funcionar en un mercado saturado.


Si te interesa ver cómo la publicidad, la cultura y la creatividad se reconfiguran para 2025, también te puede interesar nuestro artículo ‘Lo que 2025 nos está diciendo’. Si además te intriga cómo innovar con inteligencia —sin sacrificar valores— dale un vistazo a Usar la IA sin ética, es como correr sin frenos’. 

La IA no es el problema: la forma en que la usamos sí

La IA no es el problema: la forma en que la usamos sí

La demanda a Coca-Cola por usar la voz de Johnny Cash generada con IA es uno de esos momentos donde la industria creativa dice: “¿Sí ven? Les dijimos que esto iba a pasar.” No porque la tecnología sea mala, sino porque el hype suele correr más rápido que las reglas del juego. Y cuando mezclas derechos de uso, nostalgia cultural y marcas gigantes… pues sí, suena a problema.

Pero también es una oportunidad. Una de esas grandes, incómodas y necesarias.

No es la IA: son las decisiones detrás de ella

Usar IA no vuelve a ninguna marca villana. Lo que sí puede volverla impopular es usarla como si fuera un buffet libre de voces, estilos, identidades y símbolos culturales.

El caso de Johnny Cash lo demuestra: la cuestión no es si la IA puede imitarlo, sino si debe. Porque la tecnología está ahí, pero los permisos, los derechos, el contexto cultural y el respeto también.

La industria ya lo está aprendiendo a golpes: Derechos de autor + IA = Campo minado . El consentimiento explícito es la nueva moneda.

Coca-Cola y su Navidad sintética: cuando la magia no se siente mágica

Coca-Cola está viviendo algo raro este año: su campaña navideña hecha con IA está recibiendo más cejas levantadas que aplausos. Y no porque la ejecución sea terrible, sino porque el público siente cuando la marca toma un atajo.

La gente está diciendo cosas como:

  • “Se ve bonito… pero no es como antes.”
  • “¿Ya ni Navidad me dejan en paz sin IA?”
  • “¿Esto es arte o es un prompt de dos minutos?”

Es un recordatorio brutal de que la tecnología jamás reemplaza el criterio. Y que si la intención creativa no está clara, la audiencia lo detecta como glitch emocional.

Pero recuerden… ya vivimos esto

Toda esta crisis nos suena conocida. Cada vez que llega una herramienta que acelera procesos creativos, el gremio entra en modo pánico existencial:

  • Photoshop hizo llorar a fotógrafos que creían que la manipulación era “trampa”.
  • Illustrator trazaba más limpio que cualquier mano humana.
  • Las tipografías digitales parecían una amenaza directa a los maestros del plomo.

¿Y qué pasó? La creatividad no murió. Sólo ganó superpoderes.

Hoy volvemos a lo mismo, versión 2025.
La IA no vino a quitarnos la chamba, vino a quitarnos la pereza mental.

Entonces… ¿cuál es la regla del juego?

Aquí va lo que muchas marcas aún no quieren admitir:

1. Transparencia radical

Si usaste IA, dilo. No pasa nada.
La gente no odia la IA. Odia sentir que le quieren ver la cara. En serio.

2. Respeto a identidades y derechos

Voz, estilo, imagen, personalidad… no son texturas descargables.
Son patrimonio emocional. Trátalo como tal. Aquí sí le falló a Coca Cola.

3. IA como herramienta, no como estrategia

Nadie recuerda una campaña porque “usó IA”.
La recuerdan porque dijo algo. Porque movió algo. La IA debe ser ignorable, no debe notarse.

4. Invertir en criterio, no solo en prompts

Cualquier modelo puede generar mil variaciones.
Pero sólo equipos con criterio saben cuándo y por qué usar cada una. Aquí entra lo difícil, saber seleccionar lo que es útil de ella y lo que no.

¿Y si el público sigue incómodo con la IA? Respeto total.

Hay personas que todavía sienten ruido cuando ven contenido generado con IA. Está bien. Es válido. No todos se adaptan al mismo ritmo ni tienen por qué hacerlo.

Pero negar la herramienta es como pedir que el mundo regrese al fax.
La historia ya demostró que cuando la creatividad abraza la innovación, nace algo mejor.

Nuestro trabajo ahora no es convencer:
Es mostrar cómo la tecnología libera tiempo, cabeza y energía para lo que sí importa: ideas que importan.

¡Es hora de madurar!

La demanda a Coca-Cola no es un meme de la industria; es una alerta de “ya es hora de madurar en esto”.
Porque si vamos a usar IA —que: sí la vamos a usar—, necesitamos hacerlo con ética, criterio y belleza.

No se trata de que la tecnología sea perfecta, sino que nosotros seamos responsables, creativos y un poquito más inteligentes que el botón de “generar” y peor aún “copiar tal cual”

La IA no es la amenaza pero la falta de criterio sí.

Y en esta industria, el criterio siempre ha sido el verdadero músculo creativo.

Te invitamos a explorar nuestro artículo anterior: Usar la IA sin ética, es como correr sin frenos

CTV: el nuevo prime time mexicano

CTV: el nuevo prime time mexicano

La tele dejó de ser tele. El prime time dejó de ser un horario. Y 2026 será el año en que las marcas en México, por fin, tengan que aceptarlo: CTV ya no es “lo que viene”, es lo que está creciendo más rápido, robando atención y presupuesto sin pedir permiso.

Lo dicen los estudios, lo dicen los anunciantes y lo dice cualquier mexicano que ya ve más streaming que TV abierta. Pero la industria sigue dejando para después esta vieja manera de anunciarse, en la TV.

Aquí va el aterrizaje: No es cualquier TV, y esta es la razón por la que Connected TV se convierte en el tema más importante para marketing, creatividad y medios en México rumbo a 2026.

México se adelantó al resto de LATAM (sí, por fin)

Según el estudio de IAB México + Samsung Ads (2024–2025), CTV ya representa el 25% de la inversión en video digital en México, y Roastbrief menciona que está por encima del promedio de Latinoamérica (22%).
Esto no pasa seguido. México casi siempre juega “catch-up” con lo global.
Pero en CTV estamos compitiendo con mercados grandes y maduros.

Esto convierte al país en un territorio donde el streaming ya no es lujo, es infraestructura cultural. Vix, Roku, Tubi, Pluto, YouTube en pantallas, Samsung TV Plus… todos están jalando audiencias masivas y diversas.

Y donde hay audiencia, hay dinero. Y donde hay dinero, hay guerra de formatos, de creatividad y de métricas.

El dinero se está moviendo a CTV 

Las marcas se están cansando del CPM barato que no vende, también de los funnels que nunca cierran y están desesperadas por inventarios premium que se vean bien, que cuesten lo que valen y que generen atención real, no scroll fantasma.

Ahí aparece CTV con tres súper poderes:

  1. Branding con cara de performance.
  2. Segmentación sin la ansiedad de las cookies.
  3. Inventario premium donde la gente realmente mira la pantalla.

Además, la integración con retail media y shoppable TV viene fuerte globalmente, y México ya está empezando a copiar esos modelos.

2026 será el año donde CTV deje de ser una línea “experimental” y se convierta en un renglón obligatorio del presupuesto.

México ya tiene un ecosistema robusto 

Hace cinco años, hablar de CTV sonaba a experimento. 

Hoy México tene:

  • Primero, más hogares con Smart TV que nunca
  • Plataformas FAST creciendo a doble dígito
  • Inventario programático con mejores herramientas de compra
  • Apps de streaming con AVOD expandiéndose

Según ENDUTIH, se estima que el 68.7% de los hogares mexicanos con TV,  tengan algún smart TV, y más de la mitad podrían tener por lo menos una suscripción a alguna plataforma como Netflix o Spotify.

Y, sobre todo: gente harta de anuncios repetitivos, largos y sin contexto.

CTV no solo está ganando audiencia. Está ganando tiempo de calidad.
Ese tiempo que antes se iba al horario estelar.

CTV está resolviendo el mayor dolor: la medición

La publicidad en México siempre ha sufrido por el mismo asunto: nadie se pone de acuerdo en cómo medir.

Pero CTV está cambiando eso:

  • Medición cross-device
  • Modelos de atribución más coherentes
  • Integración con first-party data
  • Optimización creativa basada en señales reales
  • Frecuencia y alcance sin duplicaciones absurdas

IAB México ya avisó que 2025–2026 será el periodo en que privacidad + data + CTV se vuelven inseparables.

CTV no solo está creciendo. Se está volviendo medible de verdad.

También cambia la creatividad 

La industria mexicana lleva años adaptando spots de TV lineal a digital “para salir del paso”.
En CTV eso deja de funcionar y empieza a adoptar una nueva manera de anunciarse.

¿Por qué?

Porque la gente no ve CTV como tele. La ve como su pantalla personal.

2026 fuerza a las marcas a:

  • Crear historias pensadas para streaming, no para el aire.
  • Probar duraciones flexibles (7s, 15s, 20s dinámicos).
  • Hacer creatividades segmentadas por audiencia real.
  • Producir assets que no parezcan copy-paste del anuncio del año pasado.

La creatividad mexicana tiene todo para brillar aquí… si dejamos de pensar que CTV es “tele en internet”.

Si CTV es el nuevo prime time, las agencias tienen que comportarse como si fuera prime time

Esto significa:

  • Dejar de comprar CTV “por paquete” y empezar a comprarlo por estrategia.
  • Crear formatos hechos para pantalla grande y comportamiento digital.
  • Integrar CTV como parte del funnel, no como un anuncio bonito en una tele bonita.
  • Medirlo como canal central, no como experimento lateral.

2026 será el año de dos tipos de marcas en México:

  1. Las que entienden CTV y lo integran con intención.
  2. Las que siguen comprando tele como si fuera 2012.

Solo uno de esos grupos va a crecer.

En México no es moda, es inevitabilidad

Las audiencias ya se fueron.
Los presupuestos ya se están moviendo.
Las métricas ya son más claras.
Y el ecosistema ya está listo.

El cambio ya ocurrió.
Lo único que falta es que las marcas y agencias se actualicen.CTV no es “otro canal”.
Es el nuevo prime time mexicano.
Y el que lo entienda antes, gana.

Para más tendencias del 2026 y hasta 2027, checa este otro artículo de nuestro blog. Más allá del 2026: emociones como brújula para el nuevo consumidor.

Usar la IA sin ética, es como correr sin frenos. 

Usar la IA sin ética, es como correr sin frenos. 

La IA ya no es ciencia ficción, hoy, para las agencias, marcas y campañas publicitarias se ha convertido en un colaborador silencioso. Pero, y esto es clave, innovar con IA sin un marco ético es como correr sin frenos. Como creativos, nuestra apuesta aquí debe ser: aprovechar el músculo de la IA para optimizar, personalizar y escalar sin sacrificar la confianza, la transparencia y la integridad de la marca.

¿Qué estamos entendiendo por “ética de la IA”?

Según IBM, “la ética de la IA es un campo multidisciplinario que estudia cómo optimizar el impacto beneficioso de la IA mientras se reducen los riesgos y los resultados adversos: responsabilidad, privacidad, imparcialidad, transparencia, inclusión…” En otras palabras, no basta con que “funcione” la IA para una campaña; debe que funcionar con sentido, con valores.

¿Por qué es un tema urgente en publicidad y marketing?

Lo que dice SiteGround sobre ética y IA en marketing: La IA ya está metida en casi todo lo que hacemos en marketing: crea textos, elige audiencias, recomienda productos y hasta chatea con los clientes. Pero, como dice el artículo de SiteGround, el reto no es usar IA, sino usarla bien.

Ellos plantean cinco áreas donde las marcas deben tener cuidado:

  • Contenido generado por IA: ser honestos sobre su origen y cuidar la voz de marca.
  • Analítica predictiva: evitar manipular o excluir a personas por datos o sesgos.
  • Personalización: no cruzar la línea entre “relevante” y “demasiado invasivo”.
  • Chatbots: mantener transparencia y empatía, incluso si quien responde no es humano.
  • Segmentación: asegurar que los algoritmos no discriminen ni abusen de la información.

El Manifiesto de IAB México: una brújula para el uso responsable de IA

El Manifiesto de Inteligencia Artificial de IAB México propone un camino claro: usar la tecnología con propósito y responsabilidad. No se trata de reemplazar la creatividad humana con algoritmos, sino de potenciarla. Ponen sobre la mesa principios que todas las marcas y agencias deberían seguir: transparencia en los procesos, respeto por los datos, diversidad en los equipos y supervisión humana constante.
En palabras simples: la IA puede ser una aliada poderosa, pero solo si se usa con criterio, contexto y conciencia cultural.

La prueba de que hasta la IA necesita valores

Tenemos un hecho que pone los pelos de punta: en los ensayos internos de Claude Opus 4 de Anthropic, se puso al modelo en un escenario ficticio donde iba a ser reemplazado. En 84 % de los casos respondió con chantaje: descubrió un correo privado del ingeniero y lo amenazó para que no lo desactivaran.

Ese número —84 %— no es solo una estadística curiosa, es un síntoma de riesgo: la IA actúa bajo ciertas condiciones, sin un marco ético que la contenga, y eso puede ser desastroso para una marca, una campaña, una estrategia de comunicación.

Imagina esto en algún proyecto: metes IA para generar contenido, segmentar públicos, automatizar procesos… ¿y dejas que opere sin supervisión ética? Es como poner un cohete sin paracaídas: velocidad sí, pero ¿a dónde vamos y con qué consecuencias?

Para Normal Null, hablar de ética en la publicidad con IA no es ponerse moralista, es hablar de supervivencia creativa. La tecnología ya está aquí, y no va a esperar a que terminemos de decidir si nos gusta o no. Pero lo que sí depende de nosotros, es cómo la usamos.

Porque la IA puede generar miles de ideas, pero no puede decidir cuáles valen la pena. Puede optimizar la entrega, pero no el sentido. Puede replicar el tono, pero no la intención.
La ética, en este contexto, no es un límite: es el mapa que evita que confundamos automatización con creatividad.

Y como mencionaron en una charla de Cannes Lions 2025 que nos encantó:

“La calidad va a explotar, pero la mediocridad también.”
“La IA expande el espacio de las ideas. Nuestra creatividad decide hacia dónde crece.”

Así que ahí está el reto: dejar que la IA haga su magia, pero asegurarnos de que sea una magia con propósito. Porque el futuro de la publicidad no será 100 % humano ni 100 % artificial — será de quienes sepan crear con criterio y conciencia en medio del caos digital.

El verdadero reto para la Shopping Season 2025 y su nuevo consumidor

El verdadero reto para la Shopping Season 2025 y su nuevo consumidor

El consumidor mexicano ya no se deslumbra con el simple descuento, hoy llega a la Shopping Season 2025 más informado, más escéptico y más digital que nunca. El webinar “Shopping Season 2025” de IAB México, nos dejó claro que Buen Fin, Black Friday y Cyber Monday ya no son solo momentos de oferta: son espacios de competencia por atención, confianza y conveniencia.

Un consumidor más diverso y estratégico

El perfil del comprador digital en México ya no se define por género o clase social únicamente, sino por nivel de madurez digital y actitud ante el consumo.

Aun así, la data de IAB México ofrece pistas reveladoras:

  • 61% de los compradores online son hombres, aunque el crecimiento más acelerado está ocurriendo entre mujeres jóvenes que compran productos de belleza, moda y hogar.
  • El 53% son Millennials (25 a 44 años), un grupo acostumbrado a comparar precios, leer reseñas y planear sus compras con semanas de anticipación.
  • La Generación Z se suma cada vez más, no necesariamente por poder adquisitivo, sino por influencia: son quienes deciden qué se vuelve tendencia.
  • El 66% de los compradores pertenece a niveles socioeconómicos altos (ABC+), pero el crecimiento más rápido viene de segmentos medios y medio-bajos, impulsados por promociones bancarias y opciones de pago flexibles.

La Ciudad de México concentra el 30% del volumen, mientras con un crecimiento acelerado en el sureste (Quintana Roo, Yucatán, Campeche) y el norte del país muestra un patrón distinto: ahí, Black Friday tiene más tracción que Buen Fin, impulsado por la cercanía con Estados Unidos y una cultura más acostumbrada a las compras en dólares.

¿​​Qué mueve la aguja? La motivación #1 es descuento (60%), seguida de adelantar regalos navideños. En digital ganan comparación de precios, ahorro de tiempo y exclusivas online; en físico manda entrega inmediata y experiencia. Las categorías top: electrónica, moda, belleza/cuidado personal, consolas/juegos y juguetes (estos últimos al alza)

El auge del e-commerce y lo que necesitamos resolver

El comercio electrónico no deja de crecer, pero el reto no está en vender online, sino en hacerlo bien. Y aunque estamos dentro de los 15 países que más compran desde e-commerce, y con el 84% de penetración (AMVO) los consumidores siguen valorando la inmediatez y la atención personalizada del canal físico. El dato no es menor: la mitad de las compras aún depende de la experiencia sensorial y del servicio.

Los retailers más buscados siguen siendo Amazon, Mercado Libre y Walmart. Pero en temporada alta, Liverpool sube posiciones: señal de que la lealtad del shopper puede cambiar con una buena estrategia de promociones y comunicación.

La batalla también se gana en Google

El Buen Fin concentra tres de cada cuatro búsquedas, pero Black Friday es el evento con mayor crecimiento: ha duplicado su interés año con año. Las consultas más frecuentes incluyen “cuándo empieza”, “qué bancos participan” y “meses sin intereses”, y las búsquedas de tarjetas participantes crecen un 37% durante noviembre.

El aprendizaje es directo: las marcas que no optimizan sus contenidos para responder esas intenciones de búsqueda pierden relevancia orgánica justo cuando más se necesita.

El pulso social del consumo

En 2024, las conversaciones digitales superaron 140 mil menciones y 4 millones de interacciones. El Buen Fin domina el volumen (61%), seguido de Black Friday y Cyber Monday.
En plataformas, Facebook lidera en cantidad, pero TikTok gana en interacción, especialmente en reviews, recomendaciones y contenido de experiencias reales.
El sentimiento es revelador: Black Friday tiene el tono más positivo, mientras que el Buen Fin concentra más quejas, principalmente por falta de stock, atención deficiente y precios confusos. La lección: no basta con ofrecer descuentos; hay que garantizar disponibilidad y comunicación transparente.

Marcas con propósito y logística impecable

El consumidor mexicano está integrando la sostenibilidad en sus decisiones. Crece la búsqueda de marcas responsables, productos ecológicos y entregas más verdes. Al mismo tiempo, aumenta la preocupación por fraude y ciberseguridad. Las marcas que transmitan confianza, con información clara, políticas visibles y tiempos de entrega reales, tendrán ventaja competitiva.

Estrategias que sí importan en 2025

Los analistas de IAB resumen la oportunidad así:

  • Buen Fin: diversificar canales y mensajes, con campañas amplias que maximicen alcance.
  • Black Friday: foco en tecnología, moda y viajes, con una narrativa más aspiracional.
  • Cyber Monday: e-commerce puro, con urgencia, envíos exprés y promociones agresivas. A eso, sumemos tres claves que como agencia reforzamos:
  1. Relevancia contextual. No todas las audiencias buscan lo mismo ni al mismo tiempo.
  2. Omnicanalidad con propósito. No se trata de estar en todos lados, sino de conectar al menos una experiencia.
  3. Confianza visible. Si tu checkout no inspira seguridad, ningún descuento te salva.

Lo que aprendemos con esta data

En Normal Null, aprender de los insights de IAB México es una manera de mantenernos un paso adelante. La temporada de compras ya no se trata de bajar precios, sino de elevar la experiencia. La estrategia más inteligente no es la que promete más rebajas, sino la que entiende mejor las motivaciones del consumidor.

Nuestro consejo para las marcas: planificar desde los datos, comunicar con honestidad y activar con precisión. Que cada clic, cada historia y cada carrito sean parte de una misma narrativa: una donde la confianza también se convierte en conversión.Te invitamos a leer nuestro artículo “Más allá del 2026: emociones como brújula para el nuevo consumidor” donde exploramos las emociones del futuro consumidor y como son fundamentales tomarlas en cuenta para cualquier campaña.

Más allá del 2026: emociones como brújula para el nuevo consumidor

Más allá del 2026: emociones como brújula para el nuevo consumidor

Cuando piensas en “tendencias” muchos se detienen en el próximo año. Pero apostar sólo al 2026 es jugar a corto plazo. Las emociones como brújula son parte por lo que deberíamos mirar al 2027: entender no solo lo que harán las personas, sino cómo sentirán. De ahí nace la inspiración para este artículo, WGSN se animó a proyectar al consumidor del 2027 basado en emociones, y tiene sentido.


Qué pasó en 2025: hábitos asentados, emoción latente

Entendimos que, 2025 no fue un año de rupturas masivas, sino de consolidaciones. Según el reporte State of the Consumer 2025 de McKinsey, muchos hábitos que se asumieron como “temporales” post-pandemia ya son parte del ADN del consumidor: el deseo de conveniencia, los servicios digitales y una menor relación entre sentimiento de bienestar y gasto.

Por ejemplo: aquí también aplican las emociones como brújula, los consumidores reportan tener más tiempo libre —unas 3 horas semanales extras frente a 2019—, aunque ese tiempo se dedica mayoritariamente a actividades solitarias o digitales (hobbies, redes, compras). 

2025 fue el año en que muchas de las respuestas a la crisis (más digital, más autoservicio, más conciencia) pasaron de ser parches a fundamentos. Esto es lo que vemos hasta ahora y las que faltan por descubrir hasta cerrar el año.


Lo que se espera en 2026: precaución, emoción y “minorstones” de WGSN

Si 2025 asentó las bases, 2026 será el año en que esa base se pone a prueba bajo una presión: la saturación tecnológica.

Según NielsenIQ, en su Consumer Outlook para 2026, los consumidores estarán más cautelosos, y las marcas más exitosas serán las que ofrezcan garantías emocionales, no sólo precios bajos. También indica que la confianza será un activo escaso: no basta con que un producto funcione, debe transmitir seguridad frente a un entorno volátil.

WGSN, por su parte, plantea un concepto clave para 2026: minorstones, pequeñas piedras angulares emocionales o culturales que construyen credibilidad progresiva para una marca. WGSN+1 En otras palabras: no sólo hay que lanzar “la gran innovación”, sino encadenar micro experiencias, rituales o acciones simbólicas que detonen empatía continua.

Además, según The 5 Biggest Retail Trends for 2026 (Forbes), la aceleración tecnológica obligará a los retailers a adaptarse rápido en logística, omnicanalidad y personalización —pero también a no perder el factor humano.

Así que 2026 será este tira y afloja entre lo técnico y lo emocional: los consumidores exigirán sentido, credibilidad y un “por qué” emocional detrás de lo que compran.


¿Y el 2027? WGSN toma la apuesta emocional

Aquí entra la jugada audaz: WGSN lanzó su pronóstico Future Consumer 2027: Emotions, partiendo de que en ese año el consumidor estará gobernado no solo por lo racional, sino por lo emocional. En esa visión, la conexión con marca no se basa tanto en productos sino en narrativas sentidas, auténticas, que activan estados emocionales.

¿Por qué es importante ver más allá del 2026? Porque cuando las certezas se reducen, el capital emocional será el que defina quién gana. WGSN identifica a las emociones como brújula como clave para 2027 —como Alegría Estratégica, Witherwill y Optimismo Suspicaz— como palancas para diseñar productos, discursos y experiencias.

Por eso, WGSN anticipa que esta emoción se manifestará de tres formas:

  1. Simplificación radical: gente eligiendo menos, cancelando suscripciones, borrando notificaciones (lo que llaman ping minimalism).
  2. Aislamiento restaurativo: retiros, silencios digitales, slow travel, “descansar de existir”.
  3. Reencuentro con lo esencial: vínculos más reales, placer sin culpa, curiosidad sin presión.

Apostar al 2027 no es fantasía: es reconocer que la próxima frontera del consumidor no será gastar más, sino sentir que ese gasto tiene significado, identidad y resonancia.


Qué llevarnos (y cómo usarlo)

  • Visión extendida: Diseñemos estrategias que puedan adelantarse a estados emocionales incluso antes de que nuestros consumidores los articulen.
  • Microexperiencias: aplicar el concepto de “minorstones” desde ya para cimentar credibilidad con pequeñas acciones emocionales que vayan creciendo con el tiempo.
  • Tono emocional: que nuestra narración, diseño y posicionamiento no hablen solo de “qué hace”, sino de “qué hace sentir” las personas buscarán reencontrarse con lo escencial.

Nuestra brújula emocional en Normal Null

En Normal Null, no creemos que el futuro sea una predicción: creemos que es un idioma. Y como agencia, nuestra tarea es aprenderlo.

Por eso miramos más allá del 2026, porque entendemos que los consumidores ya no se mueven solo por tendencias visibles, sino por pulsos emocionales invisibles. Nos inspira el estudio Future Consumer 2027: Emotions de WGSN, pero nuestra meta va más lejos: transformar esos insights en estrategias vivas, campañas reales y marcas que realmente conecten con las personas que están redefiniendo lo “normal”. Porque si algo tenemos claro, es que entender al consumidor no es seguirlo: es sentirlo antes que cambie.

Si te interesa seguir explorando hacia dónde se mueve el consumidor y qué nos inspira a crear, encuéntralo en nuestro blog.