Entendimos que, 2025 no fue un año de rupturas masivas, sino de consolidaciones. Según el reporte State of the Consumer 2025 de McKinsey, muchos hábitos que se asumieron como “temporales” post-pandemia ya son parte del ADN del consumidor ahora como emociones como brújula

Cuando piensas en “tendencias” muchos se detienen en el próximo año. Pero apostar sólo al 2026 es jugar a corto plazo. Las emociones como brújula son parte por lo que deberíamos mirar al 2027: entender no solo lo que harán las personas, sino cómo sentirán. De ahí nace la inspiración para este artículo, WGSN se animó a proyectar al consumidor del 2027 basado en emociones, y tiene sentido.


Qué pasó en 2025: hábitos asentados, emoción latente

Entendimos que, 2025 no fue un año de rupturas masivas, sino de consolidaciones. Según el reporte State of the Consumer 2025 de McKinsey, muchos hábitos que se asumieron como “temporales” post-pandemia ya son parte del ADN del consumidor: el deseo de conveniencia, los servicios digitales y una menor relación entre sentimiento de bienestar y gasto.

Por ejemplo: aquí también aplican las emociones como brújula, los consumidores reportan tener más tiempo libre —unas 3 horas semanales extras frente a 2019—, aunque ese tiempo se dedica mayoritariamente a actividades solitarias o digitales (hobbies, redes, compras). 

2025 fue el año en que muchas de las respuestas a la crisis (más digital, más autoservicio, más conciencia) pasaron de ser parches a fundamentos. Esto es lo que vemos hasta ahora y las que faltan por descubrir hasta cerrar el año.


Lo que se espera en 2026: precaución, emoción y “minorstones” de WGSN

Si 2025 asentó las bases, 2026 será el año en que esa base se pone a prueba bajo una presión: la saturación tecnológica.

Según NielsenIQ, en su Consumer Outlook para 2026, los consumidores estarán más cautelosos, y las marcas más exitosas serán las que ofrezcan garantías emocionales, no sólo precios bajos. También indica que la confianza será un activo escaso: no basta con que un producto funcione, debe transmitir seguridad frente a un entorno volátil.

WGSN, por su parte, plantea un concepto clave para 2026: minorstones, pequeñas piedras angulares emocionales o culturales que construyen credibilidad progresiva para una marca. WGSN+1 En otras palabras: no sólo hay que lanzar “la gran innovación”, sino encadenar micro experiencias, rituales o acciones simbólicas que detonen empatía continua.

Además, según The 5 Biggest Retail Trends for 2026 (Forbes), la aceleración tecnológica obligará a los retailers a adaptarse rápido en logística, omnicanalidad y personalización —pero también a no perder el factor humano.

Así que 2026 será este tira y afloja entre lo técnico y lo emocional: los consumidores exigirán sentido, credibilidad y un “por qué” emocional detrás de lo que compran.


¿Y el 2027? WGSN toma la apuesta emocional

Aquí entra la jugada audaz: WGSN lanzó su pronóstico Future Consumer 2027: Emotions, partiendo de que en ese año el consumidor estará gobernado no solo por lo racional, sino por lo emocional. En esa visión, la conexión con marca no se basa tanto en productos sino en narrativas sentidas, auténticas, que activan estados emocionales.

¿Por qué es importante ver más allá del 2026? Porque cuando las certezas se reducen, el capital emocional será el que defina quién gana. WGSN identifica a las emociones como brújula como clave para 2027 —como Alegría Estratégica, Witherwill y Optimismo Suspicaz— como palancas para diseñar productos, discursos y experiencias.

Por eso, WGSN anticipa que esta emoción se manifestará de tres formas:

  1. Simplificación radical: gente eligiendo menos, cancelando suscripciones, borrando notificaciones (lo que llaman ping minimalism).
  2. Aislamiento restaurativo: retiros, silencios digitales, slow travel, “descansar de existir”.
  3. Reencuentro con lo esencial: vínculos más reales, placer sin culpa, curiosidad sin presión.

Apostar al 2027 no es fantasía: es reconocer que la próxima frontera del consumidor no será gastar más, sino sentir que ese gasto tiene significado, identidad y resonancia.


Qué llevarnos (y cómo usarlo)

  • Visión extendida: Diseñemos estrategias que puedan adelantarse a estados emocionales incluso antes de que nuestros consumidores los articulen.
  • Microexperiencias: aplicar el concepto de “minorstones” desde ya para cimentar credibilidad con pequeñas acciones emocionales que vayan creciendo con el tiempo.
  • Tono emocional: que nuestra narración, diseño y posicionamiento no hablen solo de “qué hace”, sino de “qué hace sentir” las personas buscarán reencontrarse con lo escencial.

Nuestra brújula emocional en Normal Null

En Normal Null, no creemos que el futuro sea una predicción: creemos que es un idioma. Y como agencia, nuestra tarea es aprenderlo.

Por eso miramos más allá del 2026, porque entendemos que los consumidores ya no se mueven solo por tendencias visibles, sino por pulsos emocionales invisibles. Nos inspira el estudio Future Consumer 2027: Emotions de WGSN, pero nuestra meta va más lejos: transformar esos insights en estrategias vivas, campañas reales y marcas que realmente conecten con las personas que están redefiniendo lo “normal”. Porque si algo tenemos claro, es que entender al consumidor no es seguirlo: es sentirlo antes que cambie.

Si te interesa seguir explorando hacia dónde se mueve el consumidor y qué nos inspira a crear, encuéntralo en nuestro blog.